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viernes, 27 de abril de 2012

Alrededor del 23 de abril

   Alrededor del 23 de abril se multiplican los escasos actos literario-sociales en los que tomo parte. El resultado siempre es grato, aunque agotador. La visita a un precioso pueblo de la sierra de Cádiz, las impresionantes montañas, el lujo del verdor y de la luz, el reencuentro con sus habitantes lectores (casi todos lectoras) que vuelven a decirte que sí, que sí, que tú les estás interpretando sus propias experiencias, sus dolores, sus nostalgias, su nosequé...  Los chavales de primero de ESO, unos días antes y en otra ciudad, que se sorprenden de que la poesía sea algo más cercano y más personal de lo que ellos creyeron ver en los ejemplos de los libros de texto. El reencuentro con amigos, el intercambio de libros...
   El placer de la jornada del día 20, además, me deparó un regalo delicioso para la inteligencia y para la sensibilidad: Enrique García-Máiquez me llevó su El pábilo vacilante que me tiene engolosinada. Este género -el blog literario- cuando está bien hecho, es como el haiku del artículo de opinión, con su concisión que estalla dejando una silenciosa y doméstica onda expansiva. 

"Lectura del Quijote", Museo Garnelo


martes, 21 de febrero de 2012

En legítima defensa

      En el prólogo a la antología de Kaléko había escrito yo: "un puñado de poemas no salvan de nada". Eso creía firmemente cuando lo redacté hace algo más de un año. En esos días la vida era diferente: poesía y vida iban de la mano pero sin pisarse demasiado el terreno la una a la otra. Hoy pienso diferente. Hoy, día 21, sí que me salva la poesía; en concreto los versos de mi amigo Enrique García-Máiquez, entresacados de su libro Con el tiempo:

               Para Alberto Caeiro recordar
               es traicionar a la Naturaleza.
               Pero ella es la que empezó primero
               (y por la espalda)
               a quitármelo todo.
               Hoy recuerdo en legítima defensa.


       Yo también recuerdo en legítima defensa.


domingo, 25 de diciembre de 2011

Poemitas para la Navidad

Hoy es Nochebuena. Mi lectura para hoy es breve (es día de mucha actividad familiar): tres poemitas de tema navideño escritos por tres buenos amigos. Desde hace años algunos poetas intercambiamos unos textos creados ex profeso  en estos días para felicitarnos. Si  Enrique García-Máiquez ha hecho público el suyo en su blog aquí, José Manuel Benítez Ariza, ha hecho lo propio en el suyo: aquí (ambos cargados de evocaciones y abiertos al misterio); el de José Mateos lo copio yo bajo estas líneas, ya que éste es de los raros que no escriben blog alguno y me lo ha hecho llegar en una bella tarjeta que incluye la reproducción de una acuarela suya. La belleza de su texto es incontestable. Me encanta que celebre que por un día el más allá se funda con la tierra que habitamos y así hoy  "la tierra/ es el más acá del cielo"


Un año más me despierta
este alegre tintineo,
corazón.


Las campanas de mi infancia
no sé si oigo o recuerdo
corazón.


Vuelan hojas y la tierra
es el más aquí del cielo,
corazón.


No te pierdas, no te encierres.
Fuera de ti está tu centro,
corazón.


Alégrate, corazón.

(José Mateos)