martes, 21 de octubre de 2014

Homenaje ínfimo (cordando)

MADRUGADA DEL 20 AL 21

   Lo normal es que una se pregunte
cuándo empezó la luz a ser distinta,
en qué momento nuestros padres
comenzaron a ser estos ancianos,
qué día fue el primero del asombro,
cuál el final de tanta gracia...
Lo raro,
lo verdaderamente extraño y doloroso
es saber la respuesta.



lunes, 13 de octubre de 2014

Elogio del fracaso

   Nada fue en balde. Cada año de esfuerzo que no dio fruto, cada camino cerrado, cada fracaso los considero parte de mi etapa de formación, una etapa larguísima que se prolonga siempre hasta hoy mismo: definieron mi camino, midieron mis capacidades, moldearon mi sensibilidad. Mi homenaje agradecido a mis fracasos. Lo que hoy soy se lo debo sustancialmente a ellos.

Mario Sánchez Nevado

martes, 7 de octubre de 2014

El bienestar de arroparse

   Se va el verano al fin. Con qué placer recuperé anoche el gesto de cerrar la ventana al sentir el roce pulido del primer frío. Ya lo echaba de menos. Con él  un silencio nuevo les ha llegado a las cosas que ahora parecen recogerse en sí mismas, contenidas  y discretas,  como si tuvieran una  -ya sé que imposible-  conciencia de su porqué callado y útil. Adiós a las formas desmanteladas, a la estridencia del sol, al bullicio ese que le queda de fondo siempre al silencio falso del verano. Bienvenidos los atisbos del invierno: el principio del frío, las ganas de hogar, el bienestar añejo de arroparse.

Safet Zec

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Pobre Platero


 Se nos está yendo el 2014 sin reivindicar Platero y yo, al que hemos relegado con muy mal criterio a la lectura infantil ("Yo no he escrito ni escribiré nunca para niños" había escrito el poeta).  Leemos mal un libro que Vicente Gaos consideró que fue, para la sensibilidad y el paisaje andaluz, lo que las obras de Antonio Machado, Azorín, etc. fueron para Castilla.  Aunque la primera puñalada importante, creo yo que se la dio Buñuel. Así lo defendí  ayer escuetamente en el Diario de Cádiz, en la columna que éste reserva para la Academia de Santa Cecilia y que podéis leer   Aquí

Vázquez Díaz 

lunes, 22 de septiembre de 2014

La vida "¿Allegro vivace?"

  Se levanta una todos los días con el pie en el acelerador, procurando que mientras se tuesta el pan se haga el café y le dé tiempo a ducharse. Se levanta, cuando el cielo está aún oscuro, intentando ganarle al sol y al reloj cinco, diez minutos apenas que la rediman de la falta de sueño, para llegar después corriendo al trabajo y volver muchas horas después extenuada a casa, donde espera más trabajo y varios compromisos, todos urgentes, porque se ha responsabilizado una sin querer a causa de un teléfono que le persigue desde dentro de su propio bolsillo. Lo ha hecho confiando en la rapidez del coche y en la inmediatez de los mensajes por correo-e, que permiten esos malabarismos... Y todo para acabar agotada e intentar dormir -a ver si hay suerte- porque el cuerpo por dentro aún lleva el ritmo vertiginoso del día.
  Envidio el tiempo de mis antepasados, con sus horas anchísimas que pasaban al ritmo del trote melódico de un coche de caballos o del paseo de los domingos, o aquella cadencia lenta del plup-plup del guisado en el fogón. Ay, ese fuego que exigía dedicación exclusiva a tempo largo (como mucho adagio) antes de que el microondas y la vitrocerámica nos sedujeran con sus pérfidos reclamos falsos de velocidad y tiempo. Hay días que comprende una a los Amis y piensa que todos los aparatos modernos son engañifas, lobos disfrazados de corderos, que con sus promesas de ahorrar tiempo nos lo han birlado, como las preferentes.

Van Gogh


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Laura, Fiammetta, Beatrice

  En clase hablamos de Florencia en el siglo XIV: de Petrarca, de Boccaccio y de, antes que ellos, Dante.  Intentaba yo sintetizarles -con voluntad tan razonada y razonable, como interesada-  el discurrir de tres siglos, en un esquema que pretendía abarcar la manera de pensar y de sentir de queseyocuántos miles o millones de seres humanos. Vinieron a mi discurso, naturalmente, Laura y Fiammetta y Beatrice y pensé, una vez más, en la extraña fertilidad literaria de los amores difíciles; fertilidad que va más allá del fácil tópico trovadoresco y sus secuelas petrarquistas, a menos que -como me sospecho- sigamos siendo más petrarquistas de lo que creemos en el siglo XXI.

  Fue hermoso recurrir al cuadro de Henry Holiday que durante muchos meses visité casi semanalmente en la Walker Gallery y al que dediqué este poemita en Donde la hoguera verde. 



EN LA WALKER GALLERY
(Dante and Betrice de Henry Holiday)


Quizá siente vergüenza
de estar avergonzado.
Hay un puente y riberas
atestadas de casas que parecen
sujetarse a sí mismas
e impelidas al río,
apenas sostenidas en la piedra
por arcos y soportes.
Dante también se apoya en un pretil
en la precariedad de un puente
y se oprime el costado,
donde un raro temblor
amenaza derrumbe.

Erguida y sin mirarlo,
ella es el río y, mientras pasa,
el remanso se vuelve torrentera.

Henry Holiday