sábado, 29 de diciembre de 2012

En Jerez

   Deliciosa tarde la del día 27. Nos había convocado el poeta José Mateos en Jerez para ver los cuadros del pintor jerezano Juan Carmona y, con ese estupendo motivo, allá que nos reencontramos.  El frío me predispuso para buscar la palabra cálida de los amigos, los comentarios de los óleos y pasteles de Juan, el intercambio de algunas publicaciones, la copita de Jerez -en La Moderna, por supuesto- para ponernos al día... Imposible no enredar unas palabras de incertidumbre por el futuro de la edición y otras cargadas de planes. 
 Conduciendo de vuelta hacia El Puerto, el eco amable de la conversación y el cuadro que le iba a comprar a Juan, me llenaron de energía y esperanza luminosas. Sí, una tarde-noche cálida de esas del frío diciembre.

Juan Carmona


miércoles, 26 de diciembre de 2012

"Po" a mí me gusta

   Como todas las fiestas importantes, la Navidad se prepara largamente y corre el peligro de suceder con prontitud devastadora. Ya estamos a 26.
   Con los años va comprendiendo una esa mijita de tristeza (no hablo del enfado de los que ven en ella confabulaciones contra su bolsillo... Allá cada cual con la manera de celebrarlo), esa mijita -decía- dolorosa de la que algunos mayores nos avisaban y que una misma comprendía desde fuera. Y es que los adultos que somos se han formado con las frustraciones de quienes fuimos en su día y a eso se le llama madurar. Así es la vida...  La ilusión lleva esos dardos envenenados y la vida se encarga de que te alcancen. Y, sin embargo, a pesar de aquella ventura desvanecida y a pesar de las ausencias; por encima de aquellas cenizas aún candentes de nuestro pasado feliz -o, tal vez, precisamente porque ocurrió y por lo tanto existe- y tal vez, también, porque en la Navidad se preserva una realidad mejor y más alta que se nos va olvidando -la que vino a traer a quien quiera atenderla Aquel que nació hace alrededor de 2000 años-... Por todo eso, qué quieren que les diga, a mí me sigue encantando la Navidad. 


Canaletto


  

domingo, 23 de diciembre de 2012

Mi villancico de este año

Ahí va mi villancico de este año:


       VILLANCICO DEL ÁNGEL ANUNCIADOR

         Nazaret se volvió Cielo;

         arco de luz, la mañana.
         Era una niña asustada.
         Le dije: no tengas miedo.

            Y el corazón aún repite:

            no tengas, no tengas miedo.

         Al joven, flor de romero,

         lo vi de noche y a oscuras
         y, en su marasmo de dudas,
         le dije: no tengas miedo.

            Y el corazón aún repite:

            no tengas, no tengas miedo.

         Y vosotros, hombres recios,

         mujeres de estirpe fuerte,
         ¿no acudiréis a la Fuente?
         Vosotros, no tengáis miedo.
    
            Y el corazón aún repite:
            no tengas, no tengas miedo.


   
Vicente López Portana



viernes, 21 de diciembre de 2012

Cordando

  Hoy es día 21, el día que me tomo para cometer la impudicia de declarar periódicamente que sigo cordando. Pero ¿por qué me da tanta rabia notar que me acostumbro a no verla?

    



jueves, 20 de diciembre de 2012

Primer aniversario

     A poco más de dos horas para que termine el día, me acabo de dar cuenta de que hace justamente un año subí este blog a la red. Lo inauguraba con una declaración de principios que considero vigente y por eso me  permito enlazarla aquí ahora, por si alguien tiene curiosidad. Un año ha pasado y este medio ha cumplido ampliamente con mis expectativas (tal vez porque no eran enormes): ser mi ventanuco a través del cual hablar y reflexionar sobre poesía, lo que la justifica (las emociones), lo que la hace hermana (pintura, música) y lo que la construye (las palabras)...
   Mis amigos y compañeros de la ilustre Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, sin saberlo, han homenajeado el aniversario de esta página mostrando sus entradas en el excelente blog que ellos publican y que recomiendo mucho. Gracias, pues, especiales, a Ignacio P. Blanquer y a Gonzalo Díaz Arbolí.
   Y gracias también a mis, no muchos pero atentos, seguidores por sus visitas y por sus comentarios que siempre han enriquecido estos posts convirtiéndolos en lo que yo quería: esa conversación...  

Caspar David Fiedrich

jueves, 13 de diciembre de 2012

La rareza de la rareza

   El pasado lunes asistí a un acto poético admirable en muchos sentidos: en primer lugar, nos sorprendió a todos la extraordinaria afluencia de jóvenes estudiantes, y es que fue tal que obligó al organizador -el profesor de esa Facultad y poeta Eduardo del Pino- a reubicarlo todo, sobre la marcha, en un aula mucho más amplia. Esto ya es excelente y, por sí mismo, podría calificarse de suceso extraordinario que la poesía pueda tener tal convocatoria; pero es que, además, lo mejor de todo es que en él se dio una situación que yo había soñado para un futuro que consideraba aún lejano:  resulta que se nos convocó a cuatro poetas para hablar de la lectura de la poesía y (hasta ahí, nada llama la atención ¿verdad?) la rareza de la que me alegro consiste en que como poetas habíamos sido convocadas casualmente sólo mujeres. Se me ha secado la boca de repetir que no me alegraban las selecciones "femeninas", que lo que debíamos pretender las mujeres era estar en igualdad de condiciones en cualquier selección o antología de poetas sin distinción de sexo y sin cuotas. Por eso me parece un hecho feliz y auténticamente extraordinario (la rareza de la rareza) que no se mencionara en ningún momento esa casualidad; que fuésemos citadas por un organizador varón, no como resultado de una discriminación positiva, ni como señuelo de lo políticamente correcto, sino como poetas -¡Eureka! ¡Por fin normalidad absoluta!
  Y, sí, es una pequeña contradicción que yo ahora me asombre y lo constate, pero hacerlo a posteriori no cuenta.


martes, 11 de diciembre de 2012

De la última entrevista a F.Benítez


P.- ¿En qué estriba el éxito de un poema?
R.- Creo que el logro de un poema reside en la capacidad de expansión, de emitir ondas concéntricas en torno a un centro muy definido. Que diga lo que dice y también lo que calla. Promover, en definitiva, una sugestión, una especie de eco reverberante. Conviene buscar un equilibrio entre la elocuencia y el secreto.

P.- ¿Hay alguna norma para lograr un buen poema?
R.- Un poema es un mecanismo muy complejo, pero su funcionamiento es muy simple. Lo importante es que no se oiga el ruido del mecanismo. Que la evidencia del artefacto no se imponga a la invisibilidad de su textura interna".
Buenas respuestas a preguntas enormes.


martes, 4 de diciembre de 2012

Un cierto coraje

   Que sí, que sí, que a la vida hay que echarle pasión. Se lo digo con frecuencia a mis alumnos: que no se puede vivir ni en el medaigual ni en el yonopuedo, que nuestros abuelos (bueno, mis abuelos, los bisabuelos  de ellos) tenían razón, que las dificultades ejercitan la musculatura de las intenciones -la voluntad-, que la vida sin cierto coraje es la modorra de un borracho; que luchar por algo bueno, por algo bello, te convierte en el héroe de tu propia vida...  

Marc Chagall

(...Ella habría cumplido hoy 43 años) Y, ahora, que suene cualquier suit para chelo de Bach.


domingo, 2 de diciembre de 2012

Para adolescentes


   Mientras fui adolescente me resistí a leer novelas escritas específicamente para chicas de mi edad y sobre chicas de mi edad. Alguna visité por aquello de las recomendaciones, pero con resultado siempre idéntico: el propósito de no volver a caer en la misma debilidad jamás de los jamases. 
   Lo que recuerdo de cada una de esas novelas es poco más que la rebeldía que me suscitaba comprobar que alguien tuviera la suficiencia de escribir simulando que me comprendía (que eso es lo que pretendían aquellas novelas), no sólo porque no me sentí nunca identificada con ninguna de aquellas protagonistas, sino porque no me interesaba su mundo lo más mínimo.
   Supongo que se puede aducir que los cambios en la manera de ver la vida empezaban a acelerarse por aquellos tiempos y quien crecía a mediados de los setenta ya no tenía nada que ver con quien lo había hecho diez años antes, pero no creo que fuese eso lo fundamental, lo fundamental era más bien que ya tenía yo montones de adolescentes absolutamente reales a mi alrededor y, además, ya sabía que cada una era de su padre y de su madre: yo fui siempre (anacronismos aparte) más de Jo March, decimonónica ella, que de cualquier tontababa contemporánea. Qué alegría saber, unos años después, que Borges consideraba contemporáneos suyos a los clásicos  (ya ven que entiendo aquí "clásico" en el sentido más laxo).  Lo que a mí me podía resultar interesante a mis quince años era precisamente cualquier cosa menos asistir a esa tontería estereotipada con la que, además, pretendían que me identificara. 
   Pues bien, heme aquí, descreída de las novelitas sobre adolescentes y a estas alturas de mis días, engulléndolas a marchas forzadas por valorar lo que leen mis alumnos más jóvenes. Que si quieres arroz, Catalina...



viernes, 30 de noviembre de 2012

Mala memoria

   Es una cuestión visual. Los inseguros nos sentimos más cómodos donde no se nos ve mucho -al menos ese es mi caso-. Por eso, cuando creo que puedo ser objeto de miradas, me refugio en el rincón más cercano y yo misma no miro a nada ni a nadie para no constatar el horror de ser vista. Es a este particular instinto de avestruz al que atribuyo mi desesperante mala memoria para los lugares y las caras. Pero, es curioso, ser escuchada sí que me gusta.


Frederik Leighton


martes, 27 de noviembre de 2012

El eufemismo como política

   Las semanas previas a las elecciones en Cataluña han sido la corroboración de la banalidad argumentativa de nuestros políticos (iba a escribir "de los políticos nacionales" y me he tenido que corregir sobre la marcha, claro) o, al menos, de muchos de nuestros políticos.
   Cada grupo ha sacado a ventilar en estos días sus esperables naderías desde los atriles correspondientes, con frases cortas y voces altas.  A mí me duelen especialmente las que tienen como recurso las veleidades lingüísticas, esa argucia simplona que ha vuelto a esgrimir el principal partido de la oposición y su sucursal siperonó, el PSC, para encubrir la nada mediante un último engendro: la ocurrencia del federalismo -término a estas alturas autonómicas y en el actual estado de la cuestión profundamente insustancial y antihistórico-; total, un nuevo monumento a la nada: ni soberanismo (para evitar evidenciar la esquizofrenia con "el partido"), ni españolismo (que, según ellos, es cosa de derechones y carcas). No debería cogerme por sorpresa esta falacia léxica viniendo de quienes intentaron suplir la falta de una política que garantizara la igualdad de derechos de ambos sexos con patadas a la Gramática española y a su diccionario. Siempre he dicho que si yo fuera licenciada en Medicina no pensaría en gastar energías en hacerme llamar "médica" mientras los poetas varones no reclamaran el término "poetos", o los analistas "analistos"; más que nada porque nuestra sabia Gramática distingue un género "común" que no me parece que denigre a nadie. Pongo otro ejemplo: si los alemanes, que tienen una mujer "canciller", que ya sabemos todos que manda muchísimo, no han visto ninguna incompatibilidad entre los derechos de sus mujeres y una gramática como la suya que otorga el género masculino a la palabra que traducimos por "muchacho" (der Knabe) en tanto que atribuye género neutro a la que traducimos por "muchacha" (das Mädchen) ¿por qué me voy a empeñar en que cuando hablen de los profesores tengan que añadir la apostilla "y profesoras" para que yo me sienta aludida, por ejemplo?
   Pero me estoy saliendo del tema y no era de género y sexismo de lo que yo venía a hablar hoy aquí. Yo sólo quería reírme un poco con vosotros de ciertos recursos lingüísticos facilones como capa que tapa la indefinición o la ineptitud para aportar soluciones a los problemas reales.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cordando

   ¿Por qué me empeño en crear segmentos en esto que es permanente y continuo? Vuelve a ser día 21:  veintidós segmentos ya, pero yo sigo cordando sin escalones, sin fisuras. ¿Por qué? Mi cordar no tiene divisiones, y, sin embargo,mi homenaje sí que tiene fechas.






lunes, 19 de noviembre de 2012

Se acabó la cumbre

   Se acabó la Cumbre Iberoamericana en Cádiz ¿Habrá servido para algo? Ante las imágenes que nos ha dejado la prensa y la televisión no puedo evitar recordar las palabras de Borges y sonreír calladamente:
"Un embajador o un ministro es una suerte de lisiado que es preciso trasladar en largos y ruidosos vehículos, cercados de ciclistas y granaderos"

Rafael Segura


  Pero hoy, en Cádiz, he tenido yo mi cumbre personal; la que ha supuesto para mí dos ratos estupendos con dos amigas: con Manoli coincidí por casualidad en el chequeo médico y, entre prueba y prueba, desenmarañamos esa especie de madeja enredada en que se suelen convertir las impresiones cuando no se cuentan; con Charo había quedado para comer y, con esa excusa cotidiana, hemos hablado de nosotras y de los que queremos. Qué joya impagable es la amistad, qué consuelo para el ánimo, qué descanso para las incomprensiones.
  Para colmo, al entrar en El Puerto, miro el termómetro de la calle: 23 grados y brilla el sol como una caléndula encendida. 
   


jueves, 15 de noviembre de 2012

Día a día

Me ha sentado bien, para la lasitud y el ánimo bajo de estos días, leer los siguientes versos de Erich Fried.
(Respeto la ausencia de puntuación del original)


Despedida

Las cosas buenas
vuelan ahora
de allí
de donde no siempre
todas desaparecen en el pasado
sino que
salen y se ocultan
día a día
como el sol



Abschied

Das Gute
fliegt jetzt davon
dorthin
wo alles
nicht immer
in die vergangenheit fällt
sondern täglich
auf-
und untergeht
wie die Sonne 

Van Gogh: "Campo de cereal con segador"

lunes, 12 de noviembre de 2012

Dos de la Bahía

   Me han llegado a las manos estos días dos libros de muy distinta naturaleza pero cuyo objeto temático es, en ambos casos, este rinconcito luminoso al que pertenezco (uf, me ha salido cierto retintín chauvinista con dejos de comparsa carnavalesca, no me lo tengan en cuenta, por favor, ¡qué grima!):

   El viernes acudí a la presentación del que es autora María González Forte y que me ha llevado a reencontrarme este fin de semana  -y qué bien me ha guiado su autora-  con esa niña que yo creía desaparecida para siempre, la que vestía cinco días a la semana uniforme, con zapatos "Gorila" a juego; la que todas las mañanas madrugaba en la fila azul y ocre hasta besar el escapulario del hábito de la hermana Juana (o de la hermana Petra...), veía por algunas aceras mujeres tejiendo mallas para las botellas de coñac ancladas en el respaldo de unas sillas de asientos de anea y aprendió a parcelar el tiempo por el bramido mecánico de "el vapor" que salía o que llegaba de Cádiz... Todo eso  me esperaba entre las páginas de Viento de agua ¡Hay que ver, a estas alturas ,nostálgica yo de mí misma! Me estoy haciendo mayor.

   Y hoy me llega por correo el discurso que la profesora Ana Sofía Pérez-Bustamante ha leído en su ingreso a la Real Academia Hispanoamericana de Cádiz y que, tras el rubendariano título de El reino que estaba para mí, subtitula "Cádiz en la poesía hispánica del siglo XX (y XXI)". El libro mezcla erudición, anécdotas y poesía, de manera que lo considero modélico para este género -¿la oratoria científico-literaria?- Así que me estoy dando en mi querida bahía unos baños de pasado y literatura como no los había disfrutado nunca. Apenas he tenido tiempo de avanzar por estas páginas, pero, ya en la decimoséptima (y después de sentirme agradecida por ver que me cita a pie de página poco antes), leo, con el regocijo de quien encuentra cómplice para una rareza personal, esta cita de Juan Ramón Jiménez que reza:
     "Andalucía fue y sigue siendo odiosa, cantada por los turistas, como la mansión de la jitanería esterior. Tan panderetera es la Andalucía de Théophile Gautier como la de Salvador Rueda o la de Federico García Lorca, aunque con distinta calidad y conocimiento."
  Después de leer esto me he quedado bastante consolada de mis inquietudes por mis gustos literarios y he venido a contarlo. 


El río Guadalete a su paso por El Puerto, pintado por Fátima Merello 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Linfocitos?

   En estos días algunos profesores vamos acudiendo poco a poco al reconocimiento médico que la "empresa" -La Junta de Andalucía- ofrece a sus empleados. A causa de tal novedad, en la sala de profesores empiezo a oír hablar de análisis de sangre, tensión arterial y, con ellos, de todo un séquito de vocablos oscuros que me han hecho comprender que siempre he tendido a la imaginación zoomórfica, cuando no a la pura prosopopeya. ¿Por qué si no me represento los triglicéridos como una especie de gusanos-saltimbanquis absolutamente incansables? ¿Por qué, al escuchar mencionar la palabra "linfocitos", me viene la imagen mental de una serie de pequeños gnomos gordezuelos, imberbes y belicosos? ¿Y a cuento de qué ante la "Urea" no puedo evitar recrear una matrona opulenta que, muy probablemente, habite en un Olimpo de segunda clase? No me lo sé explicar !Qué cosas!

El Dr. Simarro, por Sorolla

sábado, 3 de noviembre de 2012

Chocante, ordinaria e innoble

      De la cultura anglosajona admiro muchas cosas: su pasión por la naturaleza, su respeto por el espacio vital ajeno, su ausencia de culto al ruido, su desinhibición para hablar en público con naturalidad... Por el contrario, hay tres cosas que me fastidian de esta cultura (que me perdonen mis amigos ingleses): la primera es su ineptitud para la gastronomía, la segunda es su visión extremadamente mercantil de las cosas y la tercera es su obsesión por disfrazar el sufrimiento y la muerte.
   Digo esto para dejar claro que si Halloween me produce rechazo no es porque sea una fiesta extranjerizante (ojalá los pueblos mediterráneos imitáramos cualquiera de los hábitos que he enumerado al principio) sino porque Halloween convierte la muerte y su trascendencia en una ficción de cartompiedra y calabaza, chocante, ordinaria e innoble.


Foto tratada digitalmente. Artista: Russell Okon (Noko)


miércoles, 31 de octubre de 2012

Casi un poema

           
               Puede que un día te decidas:
             o el laberinto, o la estrella
             ¿qué escogerás?

Leonora Carrington

domingo, 28 de octubre de 2012

Es curioso esto del arte

   Es curioso esto del arte. Después de visitar la exposición temporal de Gauguin en el Thyssen, me reafirmo en lo que ya pensaba antes (¿o debería decir "sentía antes"?): su pintura me deja fría. No sé cómo explicarlo, no es por su técnica, que desdeña voluntariamente la profundidad, eso no me molesta en otros pintores que sí me interesan. Es, más bien, que su mirada no es la mía; y no porque el mundo que asoma en su obra esté lejos geográficamente, es su manera de sentir la realidad la que me resulta lejana, la que no sólo no conecta con la mía (porque eso no me ha impedido dejarme impresionar por otros pintores), sino que tan siquiera me provoca ni admiración ni curiosidad, ni emoción ninguna -positiva o negativa-. Lo dicho, que me deja fría. Creo que lo que me ocurre es que, aunque el paisaje sea exótico, su manera de mirarlo me resulta obvia y carente de emociones sutiles. Ya sé que parece una barbaridad decir eso de un consagrado, pero como hablo de una impresión muy personal y como, además, a mí hay pocas cosas que me produzcan más rechazo que el papanatismo, me obligo a dejar constancia de ello aquí.


domingo, 21 de octubre de 2012

¿Observar la pena?

    Vuelve a ser día 21. 
   Hace años que leí Una pena en observación. Creo recordar que en ese ensayito sobre el dolor por lo que aquí hemos decidido llamar "cordar",  C.S.Lewis se propone, no mucho tiempo después de la partida de J., escribir los rasgos de su dolor para así aislarlo. Yo no he podido hacer eso. No tan rápidamente. Me lo puedo proponer ahora, cuando hace unos 640 días del golpe. La diferencia está, creo, en que él había tenido unos meses de preparación; estuvo "viéndolas venir" durante un tiempo y, claro, debió de ser tremendo; pero la razón, la cordura, no se resintieron tanto; el cerebro también se "aclimata" a las situaciones. El problema de una ausencia repentina, sobre todo cuando deja tanto dolor en quienes consideras que no deberían sufrir de esa manera  -él tampoco tuvo que ver sufrir a unos padres buenos- es que el cerebro se bloquea, cualquier pensamiento lógico encuentra sus circuitos interrumpidos por un alud de dolor y de desconcierto; nada obedece a nada salvo a la voluntad de seguir con una inercia mínima (la higiene, ir a trabajar, no añadir sufrimiento mostrando el tuyo a los que ya sufren...) pero todo en medio del caos interior más absoluto y como un acto de voluntad esforzadísima. Tampoco yo he pasado por ese proceso que tuvo él de pedirle cuentas a Dios. Pedir cuentas ya supone una mínima capacidad de razonar y algo de energía vital. Mi estado era más bien el de un desconcierto brutal mientras notaba que el dolor invadía cada minúscula parte de mi interior. Está claro que aquello que yo viví fue un derrumbe absoluto de todo lo circunstancial y que la vida, desde entonces, es para mí otra cosa. Ahora sí, ahora que se ha asentado todo, sí que puedo pararme a observar la pena.  

viernes, 19 de octubre de 2012

Presentación en el Goethe de Madrid

   Sólo quiero hoy dar cuenta de esto:   


Me la ha enviado Pedro Gozalbes, de la editorial. ¡Qué paciencia ha tenido conmigo y qué buen trabajo ha hecho con este libro!
 
  En la web del Goethe Institut se informa también del acto, y es a ellos a quienes tenemos que agradecer la organización de esta presentación.

  Y yo, de nuevo, tengo esta sensación que se parece mucho a la de los días previos a un viaje y que es un estado de expectación mezclado con ese miedo extraño e injustificado de siempre.

domingo, 14 de octubre de 2012

Oh, MUNDO

      Hace ya algunos días que tengo el último libro de Jaime García-Máiquez. Ha venido de manos de su hermano Enrique. El volumen me llegaba precedido de las elogiosas menciones que sobre él han hecho en sus blogs críticos y poetas muy serios (a falta de atención a la poesía en general en las páginas de cultura de los medios en papel, los blogs personales están desempeñando ya para ésta la función que cumplían aquellos no hace tanto).
   Me parece un libro interesantísimo, construido sobre dos pilares firmes que yo como lectora agradezco enormemente:  a) una confesionalidad a contracorriente que es el núcleo de su contenido, y  b)  las figuras de contraste hasta el extremo del oxímoron, que son base estructural de gran número de poemas (la cita de Jorge Manrique que abre el libro nos pone ya en situación ("¡Oh mundo! Pues nos matas,/ fuera la vida que diste / toda vida").
   Ya el primer poema termina con un verso concluyente y paradójico (y no es por casualidad el poema frontal del libro): "¡Oh mundo cruel, qué suerte haber nacido!  Algunos de estos contrastes son hallazgos espléndidos como el que encuentro en el soneto VIDA DE POEMA: "un cuerpo en calma para un alma en vilo" subrayando la antítesis con un paralelismo que aparenta ser quiasmo por la paronomasia de calma y alma tan estratégicamente situada  -contenido y estética nunca se contradicen en poesía-.
   Decía que estos recursos son uno de los dos pilares del libro ,junto a su carácter confesional, y debe ser porque Jaime concibe la existencia como un  "trágico equilibrio"  y por eso en ella se va dando "sitio/ al trigo bueno entre la mala hierba", según nos dice en VIVIR DE LA POESÍA (y una vez más subraya aquí la antítesis -cómo no- con un acertado quiasmo).  Esto sólo puede ser así porque el poeta propugna una alegría que se levanta sobre el dolor y las dificultades que no se le ocultan: Jaime no es un simple ni un ingenuo, es sólo un discreto (así se autodefine) reconocedor del Bien en medio del sufrimiento, un buen contemplador de la Salvación. Y yo no quiero ocultaros aquí que uno de los poemas que recordaré especialmente es la antítesis (¿veis lo que os decía?) de la tentación de Satanás. Está en la página 58 del libro.

Por cierto que la camisa de la portada está muy bien traída; y eso que, antes de leer el libro, me pareció una pena porque me encanta la portada que oculta. Y, otra cosa:  cuando vea al autor le preguntaré el porqué del curioso juego de minúscula y mayúsculas del título, que me tiene intrigada. 

viernes, 12 de octubre de 2012

Un recuerdo inferido

...Y, volviendo al Cantar de Mio Cid, un compañero de instituto, profesor de Historia, me contó hace unos años que lo que se le había quedado grabado de este cantar fue cómo mi padre -a la sazón profesor suyo de Literatura- les explicaba en clase la despedida entre Rodrigo de Vivar y Doña Jimena haciendo hincapié en el símil de la uña que se separa de la carne.

    Llorando de los ojos   con un dolor tan grande, 
    así se separan   como la uña de la carne.

  Yo ya no he podido evitar nunca, cada vez que he comentado el 
Cantar del Destierro, ver a mi padre veinteañero, con gafas de 
montura oscura y chaqueta gris (el color probablemente me viene de
las fotos con bordes ondulados de los álbumes familiares),corbata 
estrechita y delgadísimo, leyendo esos versos. En este recuerdo 
inferido, mi padre está de pie sobre la tarima de un aula grande y
fría sosteniendo en una mano un libro de la colección Ebro mientras 
imagina un dolor terrible -tan vivamente que pudo impresionar la 
memoria de unos adolescentes- sólo porque pensaba en una joven 
menuda y rubia: mi madre.





 

 


martes, 9 de octubre de 2012

El héroe discreto

   En clase empezamos a tratar la literatura medieval. Nada nuevo. Todos los años repaso los mismos conceptos, ideología, personajes, temas, ritmos, textos similares... y todos los años pienso que algún día me gustaría escribir un ensayito sobre los personajes secundarios, esos tipos a los que no se les pega el oropel o la purpurina del protagonista, pero que cumplen con el auténtico honor (el que nunca cae en la vanagloria) y a quienes en la añeja teoría del relato de Propp se les llamaba "ayudantes". Lo pienso siempre a estas alturas del temario de bachillerato porque mi personaje secundario favorito es Álvar Fáñez. Siempre admiré a Minaya más que al propio Rodrigo de Vivar (dónde va a parar), me temo que con cierta devoción propia de adolescente enamoradiza. Él es con frecuencia el estratega más afortunado y, además, el que socorre y sana a las hijas del Cid ante los maltratos de los Infantes de Carrión; él es uno de los dos guerreros que defienden en el duelo contra los de Carrión el honor ofendido de las jóvenes en tanto que el propio Cid, tal vez ya envejecido, sólo observa; él es, en fin, el caballero heroico pero generoso que huye de relumbrones y se rige por el amor a la justicia, la defensa del débil, la fidelidad a los suyos... todo con enorme discreción. Como diría mi abuela en tono gadita: "un hombre como debe ser". 



domingo, 7 de octubre de 2012

Guillermo

   Cuando envié Poemas para sobrinos a la editorial había un poemita que estaba dedicado a X. Creo que fue al corregir las pruebas de imprenta cuando pude despejar la incógnita puesto que ya sabía que se llamaría Mencía la personita a la que se lo quise dedicar. Para Guillermo, mi último sobrino, no hay ningún poema en ese libro porque él nació el 20 de enero de 2011. Le debo uno. 
   Si ahora me hicieran alguno de aquellos cuestionarios cursis y absurdos que de vez en cuando aparecían en las revistas para adolescentes hace años (para adolescentes cursis y absurdas, sin duda alguna) y me espetaran:
   -¿Un color? -yo respondería entregada sin condiciones a la cursilería y sin reconocerla:
   -El azul limpísimo de los ojos de mi sobrino Guillermo.
   -¿Un sonido?
   -La risa de mi sobrino Guillermo.
   -¿Un tacto?
  -El pelo increíble de mi sobrino Guillermo  -y acentuaría largamente la "i" de "increíble" sin sonrojo.  
   -¿Un olor? 
   Ahí probablemente me pararía a sopesar que si las hojas de los geranios, que si la lavanda fresca... o el pan recién horneado, o  el chocolate caliente... la tierra mojada por la lluvia... cierto perfume de marca japonesa... Pero, después de pensarlo bien, acabaría decidiendo convencida:
   -Guillermo.

Guillermo fotografiado por su hermana Cristina


domingo, 30 de septiembre de 2012

...thou hast thy music too -

 
    La lluvia ha barrido la ciudad durante tres días y se ha llevado -al fin-, empujándola hasta las alcantarillas, la obstinada pesadez del verano. Hoy ha sido un día dulce -perdonen la cursilería-,  de sol tibio, cielo claro y asfalto limpio; un día en que ya el aire suena a otoño y la luz es amable.
    He recordado cuánto me gustaron, cuando los leí hace unos años, algunos versos de un poema de Keats. Son estos:

(...) Where are the songs of Spring? Ay, where are they?
Think not of them, thou hast thy music too -
While barred clouds bloom the soft-dying day (...)

   Lo que me lleva a volver sobre por qué leo poesía...  Pues por esto: porque en ella encuentro siempre ciertas complicidades. ¡Viva el otoño y su música de sosiegos! ¡Vivan esas nubes cerradas que hacen florecer un día que muere suavemente!


Carmen Laffón

sábado, 29 de septiembre de 2012

José Mateos

   Cuando se conoce personalmente a José Mateos es inevitable pensar en Luis Cernuda por cierto parecido físico, aunque yo creo que también hay una concisa precisión sensitiva en su poesía que los hermana. Con el tiempo, la obra de José Mateos se ha ido haciendo cada vez más aparentemente ligera en la forma y más honda en los asuntos a la manera de esos poetas andaluces que, por serlo, no entran en el tópico de lo andaluz, quiero decir, a la manera de los poemas breves de Cernuda o de Antonio Machado, por citar sólo a los conocidísimos. 
   Como narrador publicó hace un año una excelente colección de relatos de esos que únicamente un poeta, un poeta acérrimo, podría escribir: Historias de un Dios Menguante.
   Pues José Mateos, que hasta este momento había mantenido una cierta distancia con las ligerezas del mundo digital, tiene ahora página web y es ésta. Cuánto me alegro.


jueves, 20 de septiembre de 2012

Una nueva palabra

   De nuevo será la madrugada de un día 20 a un día 21. Y pienso que tengo que inventar una palabra nueva: "recordar" no sirve. Vivo en una continua compañía-ausencia. Ya sé, ya sé que así dicho parece contradictorio, pero ¿cómo llamo a esto? si es una más de esas sensaciones para las que las palabras se nos quedan chicas como jerseys de lana mal lavados; y ahí vamos, con las palabras encajadas como pullovers encogiditos y yo usando este término que no me cubre lo que siento y que me deja el costado al aire... No es recordar lo que hago porque el prefijo re- no se aviene a esto: yo no la vuelvo a traer al corazón porque de allí no se me va nunca; yo ando por la vida cordando, cordando, cordándola todo el tiempo. 



domingo, 16 de septiembre de 2012

Campos de minas

  Hay días que parecen campos de minas. Los recorre una con la precaución de las avanzadillas, tanteando bien el terreno peligroso y con escudo y vendas preparados. El jueves pasado fue uno de esos días y, aunque salía de casa con la primera herida ya asumida, a las dos de la tarde habían estallado ya dos artefactos. De uno llegó a alcanzarme la metralla. 


Marcial Gómez

jueves, 13 de septiembre de 2012

Fracaso ¿escolar?

   Recién evaluados los alumnos que tuvieron que estudiar alguna asignatura para septiembre (sí, en mi instituto se hacen exámenes de septiembre, gracias a Dios) siento la necesidad imperiosa de hablar sobre el fracaso escolar. ¿Que hay que cambiar ciertas políticas educativas? cierto; pero, a mi entender, lo que está impidiendo que disminuya el temible fracaso entre los estudiantes de secundaria es algo más importante: lo que paraliza el rendimiento de nuestros escolares y bachilleres es el convencimiento de que el esfuerzo no se valora socialmente. 
   Mientras vividores que no han dado un palo al agua o han sido protagonistas de auténticos delitos cobren grandes cantidades de dinero de programas televisivos, o muchos de nuestros políticos y sindicalistas mejor pagados hayan tenido un curriculum académico poco mejor que el de la mona Chita, o mientras se les siga pagando 6.000 € a alumnos de bachillerato que pasan con dos asignaturas pendientes, por vagos, y te cuentan que se van a comprar un Home Cinema ¿quién va a ponerse a pelarse los codos estudiando? y, sobre todo, ¿"pa" qué?




miércoles, 12 de septiembre de 2012

Tres maneras de estar sola

   Por fin. Ya puedo tocar el libro de poemas de Mascha Kaléko. Es precioso. Ella se merecía una buena edición en español, pero, además, en lo que a mí respecta, ningún libro mío me es más querido que éste. Perdonen este injusto egocentrismo. ¿Aprobaría ella estas versiones de sus versos? Quiero creer que sí. ¿Se sienten así todos los traductores literarios? Supongo que sólo algunas veces. 

   Copio el primer poema que leí de ella en Viena -allá por el año 1995, creo- y que me dejó ya enganchada para siempre a su poesía:

EMIGRANTEN-MONOLOG

Ich hatte einst ein schönes Vaterland –
so sang schon der Flüchtling Heine.
Das seine stand am Rheine,
das meine auf märkischem Sand.

Wir alle hatten einst ein (siehe oben!)
Das fraß die Pest, das ist im Sturz Zerstoben.
O Röslein auf der Heide,
dich brach die Kraftdurchfreude.

Die Nachtigallen wurden stumm,
sahn sich nach sicherm Wohnsitz um,
und nur die Geier schreien
hoch über Gräberreien.

Das wird nie wieder, wie es war,
wenn es auch anders wird.
Auch, wenn das liebe Glöcklein tönt,
auch wenn kein Schwert mehr klirrt.

Mir ist zuweilen so, als ob
das Herz in mir zerbrach.
Ich habe manchmal Heimweh.
Ich weiß nur nicht, wonach.

            (Verse für Zeitgenossen)



MONÓLOGO DEL EMIGRANTE

-Yo una vez tuve patria hermosa.
Así cantaba Heine, el fugitivo.
La suya estuvo junto al Rin,
la mía en tierra de La Marca[1].

Todos tuvimos una (¡ver arriba!)
que consumió la peste, que se ha desmoronado
Oh rosa de los páramos pequeña,
te ha tronchado la Alpoderporlaalegría[2].

Los ruiseñores han enmudecido,
buscan una guarida más segura,
y sólo buitres gritan
por  encima de hileras de sepulcros.

Nunca será de nuevo lo que fue
aunque cambiara,
aunque sonara la campana amada
y no vibrase más espada alguna.

Ocurre a veces que me siento
como si el corazón se me rompiera.
Tengo nostalgia algunas veces
y yo no sé de qué.




[1]    Se refiere indudablemente la autora a la Marca de Brandeburgo, región histórica cuya capital es Berlín.
[2]    Kaléko hace un juego de palabras usando el nombre de una organización Nacional Socialista alemana, Kraft durch Freude que yo traduzco "Poder por la alegría" a la que pertenecían todos los trabajadores a través del Deutsche Arbeitfront , la organización nacional para el trabajo. La KdF se encargaba de organizar viajes, conciertos y actividades lúdicas y culturales para los trabajadores, impuso las vacaciones pagadas así como vigiló la salubridad y belleza de los lugares de trabajo con la filosofía de conseguir trabajadores fuertes y creativos para triunfar en el mundo.



sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Cabeza de ratón o cola de león?


-Pero ¿tú qué quieres ser: cabeza de ratón o cola de león?
-Hombre, si me pones en esa tesitura, yo preferiría seguir siendo un bicho raro completo, como hasta ahora.




Vladimir Kush


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Entretenimientos

   No bien había acabado la entrada anterior hace un par de días, ya me estaba riendo de mí misma por los entretenimientos estos  míos con la poesía, esta manera de ocupar las horas en tan extraño juego de hilos conductores (no sé si de inútil Penélope o jugando a orientadora Ariadna) entre quienes escribieron una y otra vez, en combinaciones diversas, las mismas cosas, las cosas de siempre... Extraño pasatiempo este en el que yo escribo lo que leéis sobre lo que he leído y soy un eslabón más en esta cadena de lectores que por leer escriben.
  Al fin y al cabo, salvo aquellas tareas de pura subsistencia (hornear el pan, desinfectar una herida, pongo por caso), todo lo que hacemos en esta vida es un clamoroso entretenimiento más o menos absorbente, mejor o peor considerado (un parchís, un monopoli en sociedad; un rompecabezas, un sudoku en solitario...). Un entretenimiento pasajero.

 Renoir pinta a Monet leyendo

lunes, 3 de septiembre de 2012

¡Lo que se acaba una encontrando!

      Sólo  porque intentaba leer con no poco esfuerzo un poema de Ingeborg Bachmann que empieza así: "Ich hatte da ein schönes Haus" (yo tuve allí una casa hermosa) he pensado en Heine y en aquel que empieza "Ich hatte eins ein schönes Vaterland" (yo tuve una vez una patria hermosa). Como no lo recordaba bien lo busqué en internet, por ver si la austríaca había querido de algún modo remitir al mensaje del alemán, y... encontré algo delicioso ¡a Borges recitándolo en youtube! Lo dejo aquí para los amantes de Borges y de las curiosidades.


    Ich hatte einst ein Schönes Vaterland.
   Der Eichenbaum
   wuchs dort so hoch, die Veilen nickten sanft.
   Es war ein Traum.

   Das küsste mich auf deutsch, und sprach auf deutsch
   (man glaubt es kaum,
   wie gut es klang) das Wort: "Ich liebe dich!"
   Es war ein Traum.

  
   Yo una vez tuve una patria hermosa.
   El roble
   crecía allí alto, las violetas asentían suaves.
   Fue un sueño.

   Me besaron en alemán y me dijeron en alemán
   (apenas puede creerse
   lo bien que suena) la frase: "¡te quiero!"
   Fue un sueño.


También Kaléko tomó prestado este primer verso de Heine en su poema "Monólogo del Emigrante". El de Bachmann es igualmente un texto hermoso, pero aún, aún más terrible. Lo dejaremos para otro día. En realidad hoy he venido al blog a regalaros a Borges recitando a Heine y ahí está.



viernes, 31 de agosto de 2012

Exquisita y cruelmente amargo.

      Yo creo que cuando los pintores de la Neuesachlichkeit hacen sus retratos no siempre están representando la sociedad, sino que a veces descarnan a la persona. Son obras que me atraen, que admiro profundamente, pero sus personajes no siempre son caricaturas degradadas de un momento histórico o de un grupo, sino del ser humano mismo. Es lo que ocurre con el enfermo de amor de Grosz que ayer estuve largamente observando en la K 20 de Grabbeplatz.  No me enfada, solo me entristece. Es una sensación extraña, como de desilusión mezclada con admiración, de tristeza con entusiasmo, de dolor con fascinación: una especie de sabor exquisita y cruelmente amargo, como lo es la pistola inclinada bajo el corazón encendido.


domingo, 26 de agosto de 2012

Zafarrancho de montaje

   Qué buena tarde la de ayer: ¡zafarrancho de montaje! Mi sobrino de 18 años, con el de 10 pertrechados de un único destornillador. Los dos primos montando en mi minipiso los altillos de una librería custodiados a ratos por hermanillos más pequeños que se apuntaron atraídos por la llamada de lo novedoso. ("Verás tú, en unos minutos los mayores se llamarán zoquetes el uno al otro y les gritarán a los pequeños que están estorbando..." )  Pues, no. Contra toda lógica, el zafarrancho salió a las mil maravillas; eso sí, me han dejado una balda del revés, pero sólo se nota si se abre la puerta de la vitrina ¡Y qué es eso después de haber vivido tan inverosímil escena de colaboración intergeneracional!.  Sólo me ha quedado una espinita : mi padre llamó dos veces preguntando si el taladro funcionaba y si la escalera era lo suficientemente alta... ¡Qué tonta! Le dije que sí las dos veces, que todo estaba controlado. Y colgué el teléfono. ¡Se me van las mejores!
Martín Tomasa (2009)

viernes, 24 de agosto de 2012

¡Y dale con la poesía...!

    La poesía manifiesta lo recóndito, pone de relieve lo que aún no tiene nombre, encara el misterio. Un buen poema le señala al lector, y a su propio autor, la dirección de lo inefable cotidiano.



lunes, 20 de agosto de 2012

Hopper y tres símbolos

   Hopper no podía ser un miembro de la Ash-can school, por mucho que se propusiera hacer una pintura de ambiente norteamericano, por mucho que formara parte de la primera exposición de los "eights". Imposible. El interés de Hopper es siempre la persona, situada en la sociedad que la condiciona, sí, pero la persona; no el grupo, no la clase, no el clan que es lo que retratan Sloan y sus compañeros. De ahí el tan repetido halo de soledad de todas sus composiciones. Su temperamento y su objetivo pictórico eran en este sentido opuestos a los del grupo con el que empezó a exponer y los elementos de sus cuadros son consecuentes con eso:
  Las omnipresentes ventanas son el símbolo de su temperamento: todos vivimos en nuestro propio interior comunicados a duras penas con el exterior en un lateral exiguo de nosotros mismos (ni siquiera son puertas) y a veces nos asomamos a éstas y, otras, permitimos que nos iluminen, porque, en realidad, necesitamos que nos iluminen.
   Otro tanto le ocurre con ciertos elementos verticales de sus paisajes: farolas, árboles, mástiles, postes eléctricos... En sus exteriores suele aparecer alguna línea vertical, nunca centrada, claro, elemento marginal pero presente. No aparecen en series (arboledas...) y muy rara vez muestran su base y su tope superior a un mismo tiempo. Esa línea está en el paisaje, pero apenas lo roza y, desde luego, no notamos que se repita. En realidad, los que miramos desde fuera sí sabemos que no es un elemento único en la realidad, pero en la mirada de Hopper lo sentimos así.
   Los faros no vinieron a la exposición de Madrid (creo que hubo uno, secundario en un óleo de navegación) pero qué más les voy a decir de esa construcción solitaria desde la que se puede observar una inmensidad siempre parcialmente iluminada.


    Precisamente este Railroad sunset estuvo expuesto en Liverpool en 2008 y ya me estremeció entonces tanto vacío en lo que había sido hecho para comunicar ¡y la llamativa y triste incongruencia de un único poste eléctrico que no vehicula hilo alguno!

jueves, 16 de agosto de 2012

Centenarios

   En estos días intento construir un breve ensayo sobre Campos de Castilla y Leonor por aquello del centenario (se acaban de cumplir en agosto los cien años de la muerte de la joven esposa del poeta y hace tres meses otros tantos de la publicación del libro)que la Academia de Bellas Artes de mi ciudad quiere, naturalmente, conmemorar en su revista. Pues, estando en esas, he llegado a la confirmación de la idea de cómo, después de un dolor terrible como el que sufrió Antonio Machado, hay dos asideros que aparecen inmediatamente para salir a flote (lo sé por experiencia): uno es la esperanza en la continuación de la vida (la resurrección, para los que somos cristianos) y el otro es la preocupación social (la caridad, que es aún más que la imprescindible justicia). Por arte de birlibirloque esos dos poyos de la vida crecen y se agigantan hasta convertirse en bastones, primero, y pilares fuertes, después. Requiere su tiempo y su sufrimiento, pero la vida acaba mostrándose con una fuerza diferente, más iluminada, más completa, más auténtica. 
   Para algo ha de servir celebrar ciertos centenarios. Por lo pronto, yo voy a cambiar la etiqueta "recordar" de estas entradas por otra; tengo que pensarlo, tal vez sea "siempre" o algo así. 

"El olmo" de R. Pascual