Leer estas pifias a altas horas de la noche aligera la pesadez de la corrección de exámenes. Lo malo es que tengo vecinos y oír carcajadas en las horas habituales de sueño puede molestar pelín, además de alimentar esa fama de buena vida que nos llevamos los profesores ¡Es que nos tiramos unas juergas correctoras...!
Otto Dix
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