viernes, 21 de marzo de 2014

Cordar

  Se habitúa una a vivir con cierto dolor. Este no está presente ya como aquel horror enorme que lo ahogaba todo, sino como la vieja herida que te condiciona para siempre la vida con su punzada espaciada.




   



  

2 comentarios:

Morgenrot dijo...

Somos como ese Dorian Grey. Al nacer tenemos el cuadro inmaculado, ese que vamos cubriendo de marrón a negro. Son las penas. Es la vida que irremediablemente nos arrastra al desastre de vivir.

Inmaculada Moreno H. dijo...

Qué bien dicho está eso.