martes, 6 de octubre de 2015

Otoño y Kaléko

   Porque ahora se va dejando sentir el cambio de estación, aquí asomo un poema de Kaléko que traduje hace años y pertenece a la antología que publiqué de ella hace tres:


Melancolía de otoño


A mí no se me mustian los jardines.
No los tengo.
Ni tampoco una casa donde los vientos giman.
El nubarrón más negro no me daña,
pues rara vez miro ya al cielo.

Ya no pretendo estrellas áureas.
Me conformo con una lamparita.
No me engaña una dicha, ni desengaña una espera.
No me duele el otoño,
A mí no se me mustian los jardines...


Herbst-Melancholie


Mir welkt kein Garten.
Ich habe keinen.
Kein Haus, durch das Oktoberwinde weinen.
Mir tut das schwärzeste Gewölk nicht weh,
Weil ich so selten nur den Himmel seh.

Ich ziel nicht mehr auf goldne Himmelssterne.
Mich tröstet eine kleine Gaslaterne.
Mich täuscht kein Glück, enttäuscht kein Warten.
Mich schmerzt kein Herbst,
Mir welkt kein Garten…

                       
(Kleines Lesebuch für Große, 1935, desde 1956 en Das lyrische Stenogrammheft)


Hu Jundi



2 comentarios:

Ana Marquez Vazquez dijo...

Qué bonito, pero que triste. Me ha recordado un poema de Alfonsina Storni.

Inmaculada Moreno H. dijo...

Es un pelín sarcástica. En esos años estaba muy ligada a la Nueva Objetividad en Berlín (Neue Sachlichkeit). Esa mezcla de melancolía y sarcasmo es muy de ella.