lunes, 20 de agosto de 2012

Hopper y tres símbolos

   Hopper no podía ser un miembro de la Ash-can school, por mucho que se propusiera hacer una pintura de ambiente norteamericano, por mucho que formara parte de la primera exposición de los "eights". Imposible. El interés de Hopper es siempre la persona, situada en la sociedad que la condiciona, sí, pero la persona; no el grupo, no la clase, no el clan que es lo que retratan Sloan y sus compañeros. De ahí el tan repetido halo de soledad de todas sus composiciones. Su temperamento y su objetivo pictórico eran en este sentido opuestos a los del grupo con el que empezó a exponer y los elementos de sus cuadros son consecuentes con eso:
  Las omnipresentes ventanas son el símbolo de su temperamento: todos vivimos en nuestro propio interior comunicados a duras penas con el exterior en un lateral exiguo de nosotros mismos (ni siquiera son puertas) y a veces nos asomamos a éstas y, otras, permitimos que nos iluminen, porque, en realidad, necesitamos que nos iluminen.
   Otro tanto le ocurre con ciertos elementos verticales de sus paisajes: farolas, árboles, mástiles, postes eléctricos... En sus exteriores suele aparecer alguna línea vertical, nunca centrada, claro, elemento marginal pero presente. No aparecen en series (arboledas...) y muy rara vez muestran su base y su tope superior a un mismo tiempo. Esa línea está en el paisaje, pero apenas lo roza y, desde luego, no notamos que se repita. En realidad, los que miramos desde fuera sí sabemos que no es un elemento único en la realidad, pero en la mirada de Hopper lo sentimos así.
   Los faros no vinieron a la exposición de Madrid (creo que hubo uno, secundario en un óleo de navegación) pero qué más les voy a decir de esa construcción solitaria desde la que se puede observar una inmensidad siempre parcialmente iluminada.


    Precisamente este Railroad sunset estuvo expuesto en Liverpool en 2008 y ya me estremeció entonces tanto vacío en lo que había sido hecho para comunicar ¡y la llamativa y triste incongruencia de un único poste eléctrico que no vehicula hilo alguno!

3 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

muy interesante y sugerente interpretación y elucidación de Hopper, Inmaculada.
saludos blogueros

Anónimo dijo...

Ya veo que Hopper te ha dicho muchas cosas. Siempre me sorprende su forma de exponer la soledad. Bonito comentario .. Carmen Garrido

Inmaculada Moreno H. dijo...

Gracias a los dos. Ya veis, en estas cosas gasta una el tiempo. Por cierto que los dos sois madrileños ¿habéis estado la exposición? La recomiendo muuuuucho.
José Antonio, ya ves por la entrada siguiente que te he hecho caso: "recordar" es menos pretencioso y tiene más corazón: lo seguiré usando.