martes, 3 de diciembre de 2013

Es que hay rachas...

   El coche, en el taller; el catarro, no se acaba de marchar; en la mesa de trabajo de casa, demasiadas decenas de exámenes por corregir empiezan a parecerme auténticos conatos de columnas salomónicas; para un trabajillo de investigación se me estån pasando ya todos los plazos... Para colmo de males, me anuncian los mecánicos el precio desorbitado de la reparación y el ordenador se quedó caput justo ayer mismo (escribo desde la tablet). Con estas perspectivas no sabe una si meterse en la cama a dormir o si obviar el cansancio y salir a tomar un vino y a reírse a carcajadas de todo ... La peor solución es siempre la que acaba una tomando, a saber: ponerse a corregir exåmenes con un bocadillo y un paracetamol  por cena y olvidarse por unos días de que tiene (¿tuvo?) coche y cierta documentación organizada.  Ah, y dejar de maldecir en voz alta, que los vecinos ya sospechan.
Imagen: Egon Schiele

3 comentarios:

Fernando dijo...

¿La peor? Yo creo que es la mejor, Inmaculada, o incluso la única: 1º el deber, y (dentro del deber) el deber con Dios y luego el deber profesional. Así que has hecho lo mejor, y no tener ni coche ni ordenata te ayuda a ello.

Mejórate.

Inmaculada Moreno H. dijo...

Gracias, Fernando. Pues mira tū quevas a tener razón. Jajajaja

Fernando dijo...

Jajajaja.

(¡¡Me voy de puente hasta la semana que viene!!).