domingo, 17 de agosto de 2014

Maneras de mirar (15): El efecto mozartkugel en un poema de Antonio Praena

MÁS AL NORTE

Según se acerca nuestro vuelo al Polo Norte,
todas las referencias son inútiles.
Pierden su alcance los radares,
los números son cifra del vacío.
Un desmayo muy dulce nos embriaga,
una clara ignorancia definible
tan sólo por el verbo plenitud:
no sabes regresar y, sin embargo,
presientes ya tu patria.

               (Antonio Praena) 


 ¿Saben qué pasa cuando uno prueba por primera vez un bombón Mozart, uno de esos Mozartkugeln tan buenísimos que traemos de regalo cuando vamos a Salzburgo?  Que empieza uno disfrutando del chocolate y, conforme va adentrándose en él, descubre que dentro hay un núcleo inesperado, mucho más delicioso aún por lo sorprendente y porque el contraste con la expectativa creada multiplica el placer. Eso mismo ocurre con algunos poemas: se empieza leyendo unos versos, impresionado por su calidad, disfrutando del ingenio, la calidez, la armonía con la que se aborda un asunto y, conforme se avanza en la lectura, se va descubriendo un sabor, un tema, una perspectiva que es diferente, que ilumina las primeras palabras leídas con una luz distinta, nueva; y eso le da una riqueza significativa multiplicándose el placer intelectual. 

  Ese es el magnífico resorte del poema que traigo hoy a esta ventana.  Estamos ante nueve versos que empiezan como la crónica de un vuelo en avión. Se aborda ésta con un vocabulario propio de las ciencias tecnológicas: "radares", "referencias, "números", "cifra" incluso esa mención plural ("nuestro vuelo") parece aportar al texto el tono que adoptaría el cronista de la expedición. Así de impersonales e informativos parecen los cuatro primeros versos.
   En el verso quinto, el punto de vista va cambiando y con él el asunto: "Un desmayo muy dulce nos embriaga", dice , manteniendo el plural del cronista de esta aparente aventura compartida. Sin embargo, ahora el vocabulario deja de tener reminiscencias tecnológicas para asumir términos de claro antecedente místico: recuerden el "desmayo dichoso" de la Oda a Francisco Salinas de Fray Luis de León,o la "embriaguez mística" que otros mencionan. El lector va encontrando a partir de ahora referencias a lo que ha leído en ascetas y místicos. Esa "clara ignorancia" recuerda a la "secreta escala" o a  "sin otra luz ni guía" o ese "quedéme donde no supe" de los poemas de San Juan de la Cruz. Pero el efecto del poema va in crescendo, en un movimiento que la retórica llama climático porque apunta a una cada vez mayor intensidad emocional o clímax: el paso de la primera persona del plural es definitivo; con él se transforma la persona del poema en un directísimo "tú" ya en los dos versos finales, y el lector no puede escapar a la alusión, a la implicación emocional.
 Comprende el lector ahora que ese destino claro pero difícil(todas las brújulas señalan el norte, pero "las referencias son inútiles") no es, naturalmente, el Polo, aunque tampoco esta localización es la metáfora de cualquier meta en la vida, sino una muy concreta. Comprende el lector también  que la patria presentida, esa que no es de donde partes, sino adonde llegas sin saber cómo, es la patria para la que fuiste creado TÚ. 
  Y ahora la métrica. ¿Cómo apoya el ritmo este movimiento climático? El poema está constituido por siete endecasílabos blancos. Estos se ven abrazados por dos versos de distinta medida: un alejandrino (sabiendo que necesitaremos hacer una diéresis en vuelo para su justa pronunciación), verso amplio, como el recorrido del vuelo, que es el que abre el poema; y un heptasílabo final que lo cierra y sentencia lacónicamente las palabras del climax del poema ("presientes ya tu patria"). Y resulta que presentir la patria, esto es, la tierra del Padre, es la situación de la vía iluminativa en la que ascetas y místicos esperan y adivinan lo que pueda ser encontrarse más tarde en ella. Ese encuentro será la vía unitiva.

  Antonio Praena es dominico y profesor de la Facultad de Teología de Valencia además de ser un poeta muy joven que tiene en su poder varios de los premios más prestigiosos de poesía.

William Bradford

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Verdaderamente, en dos palabras,im-presionante. Comentarios así son verdaderas lecciones, para profanos en la mateia, como yo, se aprende mas con comentarios como éste que intentando releer y releer el verso. Gracias mil.

Inmaculada Moreno H. dijo...

Gracias a ti por escribir esto, seas quien seas, anónimo.