martes, 21 de febrero de 2012

En legítima defensa

      En el prólogo a la antología de Kaléko había escrito yo: "un puñado de poemas no salvan de nada". Eso creía firmemente cuando lo redacté hace algo más de un año. En esos días la vida era diferente: poesía y vida iban de la mano pero sin pisarse demasiado el terreno la una a la otra. Hoy pienso diferente. Hoy, día 21, sí que me salva la poesía; en concreto los versos de mi amigo Enrique García-Máiquez, entresacados de su libro Con el tiempo:

               Para Alberto Caeiro recordar
               es traicionar a la Naturaleza.
               Pero ella es la que empezó primero
               (y por la espalda)
               a quitármelo todo.
               Hoy recuerdo en legítima defensa.


       Yo también recuerdo en legítima defensa.


2 comentarios:

Enrique García-Máiquez dijo...

Muchas gracias.

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

A ti por ese espléndido poema, querido amigo.