lunes, 28 de mayo de 2012

Otra solitaria, y con razón

   Fueron los reclusos de una prisión, los de Puerto III, los que me hablaron por primera vez de la poesía de Marina Tsvetáieva. Ya ven, fue un primer contacto, cuanto menos, peculiar. Hoy traigo aquí unos versos porque me parecen hermanos de los de Mascha Kaléko. Su durísima biografía (más dura aún que la de la alemana, sin duda alguna) y, sobre todo, La recurrencia al tema de la soledad las convierten en hermanas. Traigo hoy este fragmento traducido por Severo Sarduy; si su final es desesperado es porque la vida la puso en una situación extrema.


Nostalgia de la patria: ¡qué fastidio!
Después de largo tiempo delatado.
Ya me es indiferente
dónde sentirme sola.

Caminar sobre piedras,
a casa con la cesta.
La casa que no es mía:
hospital o caserna.

Me da igual quién me mire
como a un león cautivo.
Cuál es el clan humano
que me ha expulsado -siempre-.

Muy dentro de mí misma,
oso polar si hielo.
Dónde no poder convivir (¡ni lo intento).
Dónde me humillarán -da lo mismo-.

No, mi lengua natal ya no me engaña,
ni materna, me engaña su llamada.
Ya me es indiferente en qué lenguaje
no seré comprendida por el hombre.



(Lector, devorador de toneladas
de periódicos, adicto al cotilleo...)
El es del siglo veinte;
yo: ¡fuera de los siglos!

Enhiesta como un tronco,
resto de la alameda.
Todo y todos iguales;
igual indiferencia.

Lo natal, lo pasado,
rasgos todos y marcas:
toda fecha borrada-
donde ha nacido el alma.

Mi tierra me ha perdido,
y el que investigue, astuto,
el ámbito de mi alma -¡mi alma toda!
no encontrará la traza.

Las casas son ajenas y los templos vacíos.
Me da todo lo mismo.
Mas si aparece un árbol
en el camino, un serbal...




5 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

precioso y estremecedor poema de Tsvetáieva, tan desdichada y tan fuerte a la vez, tan escritora. "Si aparece un árbol...".
Sigo ya tu blog, Inma
saludos

Eduardo del Pino González dijo...

El alma rusa no defrauda, y en estos años se redescubre de nuevo. Gracias por la entrada.

Rorkror dijo...

Bueno, de vez en cuando me obligo a escribirte para que sepas que te leo. Un abrazo.

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios y un agradecimiento doble a José Antonio por hacerse seguidor ahora. Me da alegría saber que mis entradas no se pierden en el totum revolutum del ciberespacio (tal vez por eso tengo una querencia especial por las poetas de la soledad jajajaja).

Inmaculada Moreno Hernández dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.