miércoles, 5 de septiembre de 2012

Entretenimientos

   No bien había acabado la entrada anterior hace un par de días, ya me estaba riendo de mí misma por los entretenimientos estos  míos con la poesía, esta manera de ocupar las horas en tan extraño juego de hilos conductores (no sé si de inútil Penélope o jugando a orientadora Ariadna) entre quienes escribieron una y otra vez, en combinaciones diversas, las mismas cosas, las cosas de siempre... Extraño pasatiempo este en el que yo escribo lo que leéis sobre lo que he leído y soy un eslabón más en esta cadena de lectores que por leer escriben.
  Al fin y al cabo, salvo aquellas tareas de pura subsistencia (hornear el pan, desinfectar una herida, pongo por caso), todo lo que hacemos en esta vida es un clamoroso entretenimiento más o menos absorbente, mejor o peor considerado (un parchís, un monopoli en sociedad; un rompecabezas, un sudoku en solitario...). Un entretenimiento pasajero.

 Renoir pinta a Monet leyendo

4 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

entretenimiento al fin, es verdad,Inma, con la salvedad de q hay entretenimientos de primera, de segunda y hasta de tercera, como las bodas, y el que tú procuras, que es enseñar deleitando, es de los entretenimientos de primera, por supuesto.
saludos blogueros

Inmaculada Moreno H. dijo...

Como sigas hablando asÍ de las bodas te quedas sin trabajo. jajajaja. Gracias por sobrevalorar lo que hago. Saludos blogueros

Fernando dijo...

Caramba, Inmaculada, no sabes cómo me reconozco en esta entrada. Muchas veces siento eso, que una vez que he cubierto las necesidades vitales todo lo demás es entretenimiento, juego, aire, y que da igual hacer una cosa u otra porque todos vamos a morir igual. Tú lo expresas de una forma amable, yo lo siento de un modo nihilista.

Inmaculada Moreno H. dijo...

No te imagino nihilista, Fernando. Esto es puro Vanitas vanitatum.

Por cierto que volviendo a lo que decía José Antonio... Creo que es más ridículo (más de tercera) hacer elucubraciones sobre las palabras, que dedicarse a facilitar celebraciones de la felicidad. Puestos a categorizar (aunque no creo que debamos hacerlo), propiciar la alegría debería ser considerado un entretenimiento de primera.