En este caso se trataba de la mano de la "Santa Rufina" de Velázquez. Esta "Santa Rufina está en el mismo edificio que acoge la temporal de Murillo, en una sala pequeña, justo en la diagonal, cruzando el patio, de la capilla donde por unas semanas se ha vuelto a alojar la Inmaculada que de allí se llevaron hace como un par de siglos. El cuadro -el "Santa Rufina" digo- es en sí mismo una maravilla, con esa sobriedad tan del gusto de hoy mismo.
No voy a comentar nada, sólo quiero publicar aquí la mano de esa imagen en el centro y, abajo, las manos de las Santas Rufinas de Murillo (dos) y de Zurbarán (y recuerden que Velázquez es un pintor anterior a los otros). Podría añadir muchas más manos, pero creo que con eso basta. Las imágenes hablan por sí solas de la falta de impostura, la naturalidad, el instinto de verdad.
Valázquez
Zurbarán Murillo Murillo
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