martes, 4 de febrero de 2014

¿Cuál fue el último...

   Hemos hecho un intercambio de libros. El suyo es una colección de microrrelatos en edición, preciosa, de Los papeles del sitio. Se llama Imaginarium. Ricardo Álamo es discreto y tiene una mirada tímida, clara y, sin embrago, un puntito socarrona. Su primera narración -espléndido, espléndido relato- se llama "Despedida", y está muy bien la paradoja: cuando algo acaba "para siempre", se abre, virgen, la vida. Pero no es eso lo que más me inquieta del relato, sino el hecho de que detrás de las acciones cotidianas, de las repeticiones de hábitos consabidos, se nos filtra sin darnos cuenta lo distinto. Y yo no sé cuál fue el último día de mi infancia, porque cada acto mío rutinario está gestando lo que desconozco.
   Ricardo Álamo lo dice mejor:
    DESPEDIDA
   Alguien besó suavemente mis mejillas, me dio las buenas noches en un susurro y, con mucho sigilo, apagó la luz de mi cuarto para siempre.
John Singer Sargent

5 comentarios:

Fernando dijo...

¿"Para siempre"? Eso suena fúnebre, Inmaculada.

Inmaculada Moreno H. dijo...

BUeno, qué negativo. Yo interpreto muchas cosas y ninguna fúnebre:
a) que cada vez que acaba un día ese día ya pasó (para lo bueno y para lo malo)
b) QUE ALGÚN DÍA FUE EL ÚLTIMO EN QUE TE TRATARON COMO UN NIÑO Y EMPEZÓ LA ETAPA ADULTA;
C) QUE CADA ACTO DE LA VIDA ES ÚNICO E IRREPETIBLE...

Inmaculada Moreno H. dijo...

Por cierto, ya veo que todo va bien en la familia ;-). Me alegro.

Ricardo Álamo dijo...

Te agradezco, Inmaculada, esta entrada en tu blog dedicada a mi libro. Sobre la interpretación del micro, tan válida es una como la otra, si bien ese "para siempre" del final nunca pensé que fuese el principio de algo.
Un beso.

Inmaculada Moreno H. dijo...

Supongo que es que yo veo intuitivamente el vaso medio lleno ;-). Si se cierra una puerta para siempre y aún estás, tu espacio ha quedado reestructurado.
Enhorabuena por tus relatos.