Campos de minas
Hay días que parecen campos de minas. Los recorre una con la precaución de las avanzadillas, tanteando bien el terreno peligroso y con escudo y vendas preparados. El jueves pasado fue uno de esos días y, aunque salía de casa con la primera herida ya asumida, a las dos de la tarde habían estallado ya dos artefactos. De uno llegó a alcanzarme la metralla.
Marcial Gómez
4 comentarios:
sí,Inma, a veces nos sorprende fuego amigo, otras veces adversario claramente. Pero que no nos alcancen nuestra más íntima alegría.
saludos blogueros
Gracias, José Antonio. En eso estamos, en no dejarme afectar.
Saludos blogueros
Espero que llevaras tu chaleco anti-balas.
Estoy desarrollando mi coraza personal. Ya me queda poco para que sólo deje pasar los activadores de los buenos sentimientos y sea impermeable a los malos, pero aún no funciona bien del todo jejejeje.
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