martes, 27 de noviembre de 2012

El eufemismo como política

   Las semanas previas a las elecciones en Cataluña han sido la corroboración de la banalidad argumentativa de nuestros políticos (iba a escribir "de los políticos nacionales" y me he tenido que corregir sobre la marcha, claro) o, al menos, de muchos de nuestros políticos.
   Cada grupo ha sacado a ventilar en estos días sus esperables naderías desde los atriles correspondientes, con frases cortas y voces altas.  A mí me duelen especialmente las que tienen como recurso las veleidades lingüísticas, esa argucia simplona que ha vuelto a esgrimir el principal partido de la oposición y su sucursal siperonó, el PSC, para encubrir la nada mediante un último engendro: la ocurrencia del federalismo -término a estas alturas autonómicas y en el actual estado de la cuestión profundamente insustancial y antihistórico-; total, un nuevo monumento a la nada: ni soberanismo (para evitar evidenciar la esquizofrenia con "el partido"), ni españolismo (que, según ellos, es cosa de derechones y carcas). No debería cogerme por sorpresa esta falacia léxica viniendo de quienes intentaron suplir la falta de una política que garantizara la igualdad de derechos de ambos sexos con patadas a la Gramática española y a su diccionario. Siempre he dicho que si yo fuera licenciada en Medicina no pensaría en gastar energías en hacerme llamar "médica" mientras los poetas varones no reclamaran el término "poetos", o los analistas "analistos"; más que nada porque nuestra sabia Gramática distingue un género "común" que no me parece que denigre a nadie. Pongo otro ejemplo: si los alemanes, que tienen una mujer "canciller", que ya sabemos todos que manda muchísimo, no han visto ninguna incompatibilidad entre los derechos de sus mujeres y una gramática como la suya que otorga el género masculino a la palabra que traducimos por "muchacho" (der Knabe) en tanto que atribuye género neutro a la que traducimos por "muchacha" (das Mädchen) ¿por qué me voy a empeñar en que cuando hablen de los profesores tengan que añadir la apostilla "y profesoras" para que yo me sienta aludida, por ejemplo?
   Pero me estoy saliendo del tema y no era de género y sexismo de lo que yo venía a hablar hoy aquí. Yo sólo quería reírme un poco con vosotros de ciertos recursos lingüísticos facilones como capa que tapa la indefinición o la ineptitud para aportar soluciones a los problemas reales.

2 comentarios:

Fernando dijo...

Inmaculada:

Conforme con lo de la campaña electoral catalana. Goebbels, al lado de esta gente, era una clarisa ingenua. En vez de decir "somos incapaces de gestionar el Presupuesto, hemos de mendigar" sueltan el odioso blabla de "Madrid nos roba, debe darnos lo que pidamos porque es nuestro y además queremos irnos".

Conforme con lo del odioso lenguaje políticamente correcto. ¿De qué sirve cambiar "pobres" por "personas con capacidad económica diversa a la media" si no eres capaz de darles un trabajo o un plato de arroz?

Inmaculada Moreno H. dijo...

¿Verdad? Leo tus análisis políticos y es un honor para mí que estemos de acuerdo.