viernes, 30 de noviembre de 2012

Mala memoria

   Es una cuestión visual. Los inseguros nos sentimos más cómodos donde no se nos ve mucho -al menos ese es mi caso-. Por eso, cuando creo que puedo ser objeto de miradas, me refugio en el rincón más cercano y yo misma no miro a nada ni a nadie para no constatar el horror de ser vista. Es a este particular instinto de avestruz al que atribuyo mi desesperante mala memoria para los lugares y las caras. Pero, es curioso, ser escuchada sí que me gusta.


Frederik Leighton


3 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

¿"Curioso"? ¿Qué ser humano sobre la tierra no querría ser escuchado, por más que no quiera ser visto, tocado, paladeado u olido?

Fernando dijo...

Comparto tu terror a ser observado, Inmaculada.

Por eso me gusta tanto el blog: puedes opinar, comentar, hablar, sin pudor a que el otro te vea y te juzgue con prejucios.

Preciosa la ilustración del post.

Inmaculada Moreno H. dijo...

Tienes razón, Suso, me he expresado fatal. Quería decir que no me da vergüenza hablar en público, antes bien, me encanta leer poemas en voz alta, aunque el auditorio sea masivo. Conozco bastantes personas a las que les aterra hablar en público. A veces quiero condensar tanto en las entradas que el mensaje queda ambiguo o, como en esta ocasión, incluso fallido.

Gracias, Fernando. Me encanta que coincidamos.