VILLANCICO DEL ÁNGEL ANUNCIADOR
Nazaret se volvió Cielo;
arco de luz, la mañana.
Era una niña asustada.
Le dije: no tengas miedo.
Y el corazón aún repite:
no tengas, no tengas miedo.
Al joven, flor de romero,
lo vi de noche y a oscuras
y, en su marasmo de dudas,
le dije: no tengas miedo.
Y el corazón aún repite:
no tengas, no tengas miedo.
Y vosotros, hombres recios,
mujeres de estirpe fuerte,
¿no acudiréis a la Fuente?
Vosotros, no tengáis miedo.
Y el corazón aún repite:
no tengas, no tengas miedo.
Vicente López Portana
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