Y, de nuevo, los Reyes
vienen con su cortejo
de expectación nerviosa,
sus fastos y sus oros
-los deseos, las ansias y la espera-.
De pequeña sentía
un perfume de Magos por la casa:
plástico nuevo y chocolate.
cierto matiz amargo
impregnando las cintas de colores,
ni, entre tanto papel
rasgado como vendas,
este rastro sutil de purpurina.
Carl Larson
2 comentarios:
muy bonita, Inma, esa poderosa evocación de plástico nuevo y chocolates... como si los mismos Magos anduvieran ya algo cansados de sí mismos... eppur si muove en los infantes esa magia intacta.
saludos blogueros
Gracias, Jose Antonio. Es que, es verdad, de pequeña estaba convencida de que ese olor de la habitación donde ponían los regalos era el de la colonia que usaban los Reyes Magos.
Felices Reyes y saludos blogueros.
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