jueves, 7 de junio de 2012

Generosidad intelectual

    Anoche sonó el teléfono en casa. Un número desconocido. Temiéndome lo peor (una perorata para cambiar de compañía telefónica o una  atrevida invitación a pedirle dinero prestado a un banco) descolgué con cierta desgana... "Soy Aquilino Duque". ¡Qué sorpresa tan estupenda!  Ha leído el avance de las traducciones de Kaléko que acaba de aparecer en la revista Isla de Siltolá, donde él mismo colabora siempre con brillantez. Tras un rato de generosos elogios detallados, llega la generosidad mayor -y con qué delicadeza-: "Eres joven, claro". Me dice que por eso hay un término que él cree que no traduzco justamente: "En los diccionarios de ahora ni tan siquiera aparece la acepción, pero en la Alemania de hace años era un vocablo que empleaban públicamente sectores antisemitas...". Sé que pocos hombres de su generación pueden tener una cultura europeísta tan importante. Le agradezco muchísimo la información y me propongo averiguar más sobre el término. Aproximadamente una hora más tarde vuelve a llamar. Ha estado investigando y me ofrece la traducción justa "para que la  edición del libro, ya próxima, sea perfecta". Y me regala la solución al problema.

   

10 comentarios:

Fernando dijo...

Pero ¿cuál era ese término, Inmaculada?

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Rassenkunde, Fernando. Como el tÉrmino aparecía en un contexto en el que se citaban nombres de plantas, cometí la ingenuidad de creer que se refería a especies botánicas. Pero está claro que todo el poema es un dolorido recuerdo de BerlÍn, su qurida ciudad, de la que tuvo que huir por la persecución nazi. Aquilino me hizo ver que en esos días se referían así a la teoría de las razas que originó el genocidio.

A.G dijo...

Al parecer, tal día como hoy nació Mascha. Felicidades!

Antonio GG

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Vaya, no me había dado cuenta. Jeje, gracias.

Enrique García-Máiquez dijo...

Más elegancia: a mí me llamó para pedirme tu teléfono y sólo me contó, muy al detalle, cuánto le había gustado la traducción. Ni una mínima mención a la posibilidad de proponerte una mejora. Qué señor.

Viñamarina dijo...

El otro día en la Academia cayó en mis manos el libro de versos de Johannes Fastenrath "Die Wunder Sevillas", editado en Leipzig en 1845. Lo vi muy por encima y no me quedó claro qué hay de original y qué de traducido. Sé que Valera tradujo uno de sus romances, que no es otra cosa que la versión de un cuento popular reecogido por Fernán Caballero. ¿Sabes algo más del asunto?

Fernando dijo...

Gracias por la aclaración, Inmaculada.

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Enrique. Absolutamente de acuerdo.

Aquilino, me sobrevaloras. No he tenido nunca en mis manos un ejemplar de ese libro. De hecho, acabo de saber por ti que son romances. Sólo puedo decirte que, hasta donde yo sé. Fastenrath fue sobre todo traductor y divulgador de la cultura espola mÁs que un creador. ¿Hasta donde alguien que está recogiendo literatura popular se limita a copiar o corrige y hace suyo? Uff, como traductor ya sabes que ese lÍmite es difÍcil de poner y si, en este caso, los textos originales pertenecen a la tradiciÓn popular sevillana... Pero no te digo. Nada que tÚ ya no sepas. Le escribirÉ a alguien del Goethe institut, por si nos puede aportar algo.

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Gracias a ti por mostrar interés. Da gusto tener interlocutores para charlas de estas cosillas.

Inmaculada Moreno Hernández dijo...

Quería decir: gracias a ti, Fernando. Pero lo hago extensivo a todos.